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Como todos podemos imaginar, cualquier evento que congregue a gran cantidad de personas lleva consigo una gran cantidad de problemas. Mientras más personas sean citadas, más crece la probabilidad de que algo falle. La correcta organización de un evento pasa por la previsión y resolución de todos estos problemas que puedan surgir sobre la marcha.

Cabe destacar que los problemas no tienen por qué venir desde el organizador, también pueden ser externos. En general nos solemos encontrar 3 tipos de situaciones:

Cambios inesperados del cliente con respecto al evento

  • Cambios de horario.
  • Cambios de espacios y/o de ubicaciones para las pruebas.
  • Problemas de información: se dan cuando en algún punto de la cadena de clientes (producción, agencia/s, cliente final…) la información sobre el evento se desvirtúa y el cliente final no sabe de qué forma se van a acometer ciertos aspectos del evento. 
  • Problemas con el Staff
  • Problemas de puntualidad.
  • No acudir con la información del evento debidamente preparada.

Problemas con Proveedores

  • Problemas de puntualidad.
  • Cancelaciones: los recursos acaban por no llegar.
  • En ocasiones falta material o no está preparado.

Es importante contar con personal totalmente capacitado para afrontar cualquier circunstancia de forma discreta, sin que el cliente o asistentes se enteren. El trabajo de un buen equipo de producción es que todo esté previsto, hasta las circunstancias más adversas.